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La droga, la droga, la puta de la droga... (5.5)
Me enfrentaba a esta película con el estómago ligeramente encogido, porque conozco de cerca el tema y temía que se me agarrara a las tripas más sensibles de mi cuerpo. Pero no. Aunque no se puede evitar cierto nudo en el estómago en algún momento (por proximidad en la experiencia, más que nada), la película se va desinflando y desvaneciendo, pese a la siempre magistral interpretación de Adriana Ozores (qué pedazo de actriz).
Y es que flaquea por varios flancos, desde algunos personajes desdibujados y poco reconocibles (en parte a causa del guión, que pasa por muchos temas de puntillas, con lo cual la interpretación de algún personaje pierde fuerza) hasta una ambientación cuestionable. Incluso el maquillaje de algún actor es.... ¿patético?, como de serie B.
Ya lo siento ya, por el tema, y por Adriana Ozores, pero esta película se queda corta, muy corta, y la realidad es mucho mas larga y dura. Si se aborda un tema como este, tantas veces llevado al cine, al menos intenta hacerlo con contundencia. No es tan difícil: basta con mostrarnos la realidad, no la superficie.
Salud
Blasfuemia 
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