Interesante y realista aproximación a los estragos de la droga en la juventud gallega de los ochenta. La naturalidad de las relaciones familiares y los esfuerzos de las madres ante el grave problema no sólo de sus hijos sino de toda la sociedad, son tratados con una verisimilitud que hace que la historia se vea sin falsas moralinas.
El entregado papel de una estupenda Adriana Ozores (siempre estupenda como madre en las películas) destaca principalmente pero el resto del reparto es excelente.
Lo mejor: La naturalidad con que se aborda la drogadicción del hijo en la familia protagonista. Adriana Ozores (la escena de su encarcelamiento es soberbia). No hay sensiblerías.
Lo peor: Los traficantes de opereta con cochazos de lujo y bigotillos.
spoiler:
Me gustan muchísimos las escenas familiares y sobre todo la resignación del hijo mediano, Manuel. La escena en que tienen que cenar con cubiertos de plástico porque Fito ha vendido los cubiertos es antológica.