La vida de Galileo
6,7
582
Drama
Galileo Galilei, un brillante matemático y astrónomo que nació en Pisa en el siglo XVI, contribuyó de manera decisiva al desarrollo científico. Sus teorías sobre el sistema solar le granjearon el rechazo de las poderosas autoridades eclesiásticas. Basada en una obra de Bertol Brecht, "Galileo" analiza el enfrentamiento de la Iglesia contra un hombre que cuestionó abiertamente el principio de autoridad sobre el que se había basado ... [+]
15 de julio de 2005
15 de julio de 2005
23 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
Obra dirigida por el Joseph Losey a partir de un guión realizado de acuerdo con la versión de Bertolt Bretch, con quien había colaborado en el montaje de la obra teatral en EEUU. El trabajo de Losey no se limita a una simple tranferencia del teatro al cine, sino que pretende ofrecer una atractiva recreación cinematográfica de una representación teatral. El vestuario, de época, destaca por la sobriedad de los colores y la exhuberancia de las formas. Los escenarios son amplios y abiertos, la estructura y la coloración de los mismos son sumamente discretas, destaca la magnificencia de los diálogos, que constiuyen la médula de una obra hecha no para entretener, sino para plantear interrogantes, suscitar dudas y movilizar el pensamiento. La banda sonora ofrece fragmentos musicales de fondo que acompañan suavemente las incidencias de la acción. Cada cuadro de la obra cuenta con una breve introducción a cargo de tres voce blancas que introducen al espectador en el contenido del mismo. La interpretación de Topol (Galileo) es magnífica y las breves intervenciones de John Gielgud (el viejo cardenal) y Edward Fox (el cardenal inquisidor) son excelentes. En su conjunto la película es una obra equilibrada, rica en contenido y matices, visualmente atractiva y sumamente sugerente.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Narra la biografía de Galileo Galilei desde la época en la que mejora notablemente el telescopio inventado por los holandeses hasta su muerte. El telescopio le permite explorar el cielo y constatar que hay evidencias suficientes para sustentar la teoría de Copérnico según la cual la tierra no es el centro del universo, sino que gira alrededor del sol. En una primera instancia acepta guardar silencio sobre sus opiniones, pero a la larga será sometido a juicio por la Inquisición en Roma. En atención a que accede a retractarse de sus ideas no es condenado a morir en la hoguera, como le ocurriera a Giordano Bruno, sino a la pena de arresto domiciliario vigilado de por vida.
La historia, desarrollada libremente por Brecht, presta atención especial a las contradicciones personales de Galileo que cede y transige por temor al dolor físico, pero mantiene vivas sus convicciones y sus deseos de comunicarlas, lo que le lleva a escribir en el último tramo de la vida su última obra "Discorsi", que se publicará en Amsterdam, cuando el maestro se encuentra postrado por la artritis y la ceguera.
La historia, desarrollada libremente por Brecht, presta atención especial a las contradicciones personales de Galileo que cede y transige por temor al dolor físico, pero mantiene vivas sus convicciones y sus deseos de comunicarlas, lo que le lleva a escribir en el último tramo de la vida su última obra "Discorsi", que se publicará en Amsterdam, cuando el maestro se encuentra postrado por la artritis y la ceguera.
10 de septiembre de 2008
10 de septiembre de 2008
13 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
La película intenta ser un homenaje a un científico tan magistral como poco reconocido. Pero no un homenaje donde todo son flores y parabienes, sino uno donde también afloren la crítica y las dudas. La propia crítica y las propias dudas que Galileo Galilei se hace a si mismo respecto a su incapacidad para haber aprovechado un momento único en el que había conseguido movilizar la voluntad del pueblo. De ese pueblo que se debatía entre la fe ( y con ella el dominio de la Iglesia) y la evidencia.
Aquel “ y sin embargo se mueve” se me antoja tan explícito como insuficiente. Y por ello, me cuestiono que hubiese sucedido si el pueblo hubiese encontrado su mártir. Creo que ese es el gran acierto de Losey, que acabemos formulándonos esta pregunta. El resto son, magníficos complementos. Las actuaciones de Topol, Gielgud y Fox, francamente buenas. La ambientación y el vestuario absolutamente creíbles y logradas. Y supongo que las canciones del tiempo serían tan ilustrativas de la historia como armoniosas. Lo digo porque en la versión vista por mi no se subtitularon.
Me encantaron las luces y las sombras al más puro estilo expresionista alemán e incluso recordando los trabajos de Eisenstein y también los diálogos agudos e ingeniosos.
Siempre hay un pero, y es este: Está claro que Losey intentó deliberadamente que la película conservase un cierto aspecto teatral procedente de la etapa de representaciones anterior, tal vez para enfatizar determinados aspectos trágicos de la historia. Es una opción. Pero cuesta un tanto de asimilar.
Resumiendo, una obra magnífica, ciertamente poco popular como el propio personaje pero que inquieta.
¿Qué podría haber pasado? ¿Hubiese el papa publicado una encíclica aboliendo el cielo?
Aquel “ y sin embargo se mueve” se me antoja tan explícito como insuficiente. Y por ello, me cuestiono que hubiese sucedido si el pueblo hubiese encontrado su mártir. Creo que ese es el gran acierto de Losey, que acabemos formulándonos esta pregunta. El resto son, magníficos complementos. Las actuaciones de Topol, Gielgud y Fox, francamente buenas. La ambientación y el vestuario absolutamente creíbles y logradas. Y supongo que las canciones del tiempo serían tan ilustrativas de la historia como armoniosas. Lo digo porque en la versión vista por mi no se subtitularon.
Me encantaron las luces y las sombras al más puro estilo expresionista alemán e incluso recordando los trabajos de Eisenstein y también los diálogos agudos e ingeniosos.
Siempre hay un pero, y es este: Está claro que Losey intentó deliberadamente que la película conservase un cierto aspecto teatral procedente de la etapa de representaciones anterior, tal vez para enfatizar determinados aspectos trágicos de la historia. Es una opción. Pero cuesta un tanto de asimilar.
Resumiendo, una obra magnífica, ciertamente poco popular como el propio personaje pero que inquieta.
¿Qué podría haber pasado? ¿Hubiese el papa publicado una encíclica aboliendo el cielo?
7 de mayo de 2014
7 de mayo de 2014
6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Me siento muy honrado al contar con La vida de Galileo para mi crítica número 700. Por varias razones me satisface esta elegida casualidad: Por ser una obra de Joseph Losey (uno de los muchos "apestados" según el Comité de Actividades Antiamericanas), por basarse en una obra del gran Bertolt Brecht (al que el director conoció en su exilio USA), por el acercamiento que significa a uno de los grandes hombres y grandes nombres de la historia universal, Galileo-Galilei; y también porque siendo, a mi gusto, una maravilla, tiene casi 35.000 votos menos en Filmaffinity (exactamente 347 a día de hoy) que la primera de Crepúsculo; y esto último es digno de reseñar tratándose, en teoría, de una web seria y respetuosa con el cine y no de un portal de quinceañeros, victimas de la abducción mediática.
El histórico paseo por la historia del prohombre italiano (nacido en Pisa en 1564 y muerto en Arcetri 78 años después) es relatado por capítulos que hacen énfasis en sus luchas cotidianas, su irrefutable fama y la soledad del genio. Entre sus enemigos más apreciables (y despreciables): la Iglesia, con la Inquisición a la cabeza; el poder político que le buscaba para asegurarse las patentes; su propia familia que burlaba los principios ateos y racionales del científico; e incluso sus propios alumnos que llegaron a dudar del maestro. En fin, nada anormal en el mundo de los seres singulares y que más aportan a la humanidad. Grandes referentes, inolvidables y que siempre están de rabiosa actualidad; porque la verdad no muere y su ejemplaridad, afortunadamente, hace que otros sigan intentando enfrentarse a lo establecido y derrotarlo con contundentes argumentaciones; aunque a veces tengan que pasar quinientos años para que algunas instituciones (la Iglesia en el caso que nos ocupa) pidan perdón por sus crueles acciones y cerrazón, y digan: "vale, ahora ya podemos admitir nuestros errores porque aquello que entonces peligraba ya está controlado. Seguimos siendo poderosos. Al próximo le pasará lo mismo. Amén"
Como estoy convencido de que el actual Ministro de Educación no hará nada porque esta película se vea en las aulas, como no sea expulsar ipso facto al profesor que la programe, bueno sería que nos la fuéramos pasando de boca en boca, como aquellos libros del final de Fahrenheit 451. ¡Salud y Renacimiento!
El histórico paseo por la historia del prohombre italiano (nacido en Pisa en 1564 y muerto en Arcetri 78 años después) es relatado por capítulos que hacen énfasis en sus luchas cotidianas, su irrefutable fama y la soledad del genio. Entre sus enemigos más apreciables (y despreciables): la Iglesia, con la Inquisición a la cabeza; el poder político que le buscaba para asegurarse las patentes; su propia familia que burlaba los principios ateos y racionales del científico; e incluso sus propios alumnos que llegaron a dudar del maestro. En fin, nada anormal en el mundo de los seres singulares y que más aportan a la humanidad. Grandes referentes, inolvidables y que siempre están de rabiosa actualidad; porque la verdad no muere y su ejemplaridad, afortunadamente, hace que otros sigan intentando enfrentarse a lo establecido y derrotarlo con contundentes argumentaciones; aunque a veces tengan que pasar quinientos años para que algunas instituciones (la Iglesia en el caso que nos ocupa) pidan perdón por sus crueles acciones y cerrazón, y digan: "vale, ahora ya podemos admitir nuestros errores porque aquello que entonces peligraba ya está controlado. Seguimos siendo poderosos. Al próximo le pasará lo mismo. Amén"
Como estoy convencido de que el actual Ministro de Educación no hará nada porque esta película se vea en las aulas, como no sea expulsar ipso facto al profesor que la programe, bueno sería que nos la fuéramos pasando de boca en boca, como aquellos libros del final de Fahrenheit 451. ¡Salud y Renacimiento!
18 de marzo de 2006
18 de marzo de 2006
8 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
La vida de Galileo, tal como es aquí contada, es una invitación a la reflexión sobre la lucha que el conocimiento científico ha tenido que librar contra los pre-juicios en que se sustentan las Instituciones, que hasta el siglo de las luces representó la Iglesia Católica.
La Tierra no podría girar en torno al Sol porque en la Biblia, era al Sol a quien Dios ordenaba que se detuviera, y Dios no podía equivocarse. Asi pués era acto de fé que la Tierra estaba en el centro de Universo, inmovil.
La Tierra no podría girar en torno al Sol porque en la Biblia, era al Sol a quien Dios ordenaba que se detuviera, y Dios no podía equivocarse. Asi pués era acto de fé que la Tierra estaba en el centro de Universo, inmovil.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Galileo hubo de abjurar ante las amenazas de la "Santa Inquisición", y retractarse de sus evidencias de que era la tierra la que giraba en torno al Sol (un siglo atrás el autor de esa teoría, Copérnico, no se atrevió ni a publicar su Obra).
Cuenta la leyenda que tras retractarse dijo para sí Galileo, Epur si mouve, "sin embargo se mueve". Desde entonces fue la Iglesia la que empezó a moverse para ceder el paso, primero a las ciencias y luego a la libertad de expresión. Y con ello empezaron a tener fin sus abusos
Cuenta la leyenda que tras retractarse dijo para sí Galileo, Epur si mouve, "sin embargo se mueve". Desde entonces fue la Iglesia la que empezó a moverse para ceder el paso, primero a las ciencias y luego a la libertad de expresión. Y con ello empezaron a tener fin sus abusos
14 de diciembre de 2009
14 de diciembre de 2009
6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Siempre fue mi filósofo favorito Aristóteles, por eso acercarme a Galileo en esta película me obliga a olvidar prejuicios, algo imposible para aquellos teólogos que torpedearon hasta bien entrado el siglo XVIII el discurrir científico. Y es que este biopic se extrema en hacer girar la vida del matemático pisano en un continuo enfrentamiento con la Iglesia. Otros matices más domésticos de su recorrido vital no son ni apuntados, no interesan. Como tampoco interesa mucho más el resto de sus descubrimientos si no suponen un acto de reivindicación ante las instituciones.
Durante todo el desarrollo teatral del film, de decorado en decorado, son las ideas y las reflexiones idealistas las que gobiernan el discurso antes que la imagen. No obstante, a pesar de la importancia de la palabra, el uso de la iluminación, nuevamente muy teatral en algunas escenas, o la fuerza histriónica del rostro de Topol en algunos primeros planos, nos recuerdan que estamos viendo cine. Cine reivindicativo, propio de la época en que se rodó esa película, donde se ridiculiza la nobleza, se desprecia a los eclesiásticos y se critica a la universidad.
Se trata en suma de una película en formato de ensayo antes que de novela, donde se hace necesario cerrar el libro de cuando en cuando para reflexionar. Y ello sin perder contenido poético sobre, por ejemplo, la heroicidad de los hombres.
Sobra eso sí el ridículo y trasnochado numerito musical a mitad de película. Se compensa con los experimentos de Galileo, lástima que no haya más, tan divertidos como los de Flipy en el Hormiguero.
Durante todo el desarrollo teatral del film, de decorado en decorado, son las ideas y las reflexiones idealistas las que gobiernan el discurso antes que la imagen. No obstante, a pesar de la importancia de la palabra, el uso de la iluminación, nuevamente muy teatral en algunas escenas, o la fuerza histriónica del rostro de Topol en algunos primeros planos, nos recuerdan que estamos viendo cine. Cine reivindicativo, propio de la época en que se rodó esa película, donde se ridiculiza la nobleza, se desprecia a los eclesiásticos y se critica a la universidad.
Se trata en suma de una película en formato de ensayo antes que de novela, donde se hace necesario cerrar el libro de cuando en cuando para reflexionar. Y ello sin perder contenido poético sobre, por ejemplo, la heroicidad de los hombres.
Sobra eso sí el ridículo y trasnochado numerito musical a mitad de película. Se compensa con los experimentos de Galileo, lástima que no haya más, tan divertidos como los de Flipy en el Hormiguero.
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