La colina de las amapolasAnimación
2011 

Animación
6,8
4.066
Animación. Drama
Japón, año 1963. Umi Matsuzaki es una estudiante de instituto que, en ausencia de su madre, cuida a sus dos hermanos y de su abuela a la par que administra un hostal de estilo occidental, el Coquelicot Manor, en lo alto de una colina y cercano al mar. La chica compagina tranquilamente sus responsabilidades con su vida escolar. Un día conoce a Shun Kazama, miembro del club de periodismo, y Shiro Mizunuma, presidente del consejo de ... [+]
5 de julio de 2012
5 de julio de 2012
56 de 57 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es difícil saber hasta qué punto llega el trabajo de Gôro Miyazaki y en qué medida habrá interferido su padre, el gran Hayao, en esta segunda incursión cinematográfica del hijo del laureado director nipón tras la discutida 'Cuentos de Terramar' (2006). ¿Ha mejorado Gôro en esta segunda tentativa o son las indicaciones de su padre las que le han llevado a un film mejor? Seguramente haya un poco de todo.
Hablando estrictamente de 'Kokuriko-zaka Kara' estamos ante una buena película. Es más, estamos ante una muy buena película de animación, narrada con soltura y brío, aderezada con una simpática banda sonora, una enérgica puesta en escena, una atmósfera envolvente, una animación que brilla con luz propia y un guión interesante con una historia sencilla pero que tampoco necesita mucho más para que converjan los distintos elementos y resulte un cóctel sorprendentemente atractivo, en la línea de las mejores películas intimistas del estudio, dejadas de lado desde los tiempos de 'Susurros del corazón' (1995) o 'Recuerdos del ayer' (1991).
Todo ese conjunto conforma una 'Kokuriko-zaka Kara' efectiva y probablemente el film más carismático del estudio japonés desde 'El castillo ambulante' (2004) tras varias películas interesantes, con mayor o menos fortuna, pero que todas se alejaban un poco de esa sensación de clásicos "de verdad", de los que te llegan adentro. Un logro muy a tener en cuenta por esta película que sin duda recuerda inevitablemente a 'Susurros del corazón', esa obra de culto del fallecido Yoshifumi Kondô no siempre lo suficientemente valorada, de la cual el trabajo de Gôro Miyazaki toma muchas referencias, dándole sin embargo un estilo propio y toque diferencial que no deja que se quede en el simple homenaje o copia de estilos vacía que sí pudimos ver en su anterior trabajo.
La historia de 'Desde la colina de las amapolas' no es nada del otro mundo, pero ni siquiera le hace falta para transmitir sensaciones y sentimientos de una manera muy notable. Su ambientación y su falta de pretensiones juegan a su favor. Nos traslada a ese Japón de los años 60 entre casas de madera, paz, iluminaciones tenues y puertos en el horizonte. También al ambiente estudiantil de la época, lleno de vida y esperanzas, de pequeñas luchas por conseguir alzar su voz y a la vez la despreocupación de la edad y el descubrimiento en un país que en ese momento miraba al futuro con cierto optimismo y con los ilusionantes Juegos Olímpicos de Tokyo 1964 a la vuelta de la esquina.
Y con una historia que se va desenvolviendo con facilidad, con ritmo y con empatía, 'Kokuriko-zaka Kara' supone un bonito logro del Studio Ghibli, con envoltorio de película pequeña, eso que todos llaman "obra menor", pero que probablemente sea lo mejor realizado por un director en el estudio más allá de Hayao Miyazaki e Isao Takahata, solo por detrás de la imprescindible 'Susurros del corazón'.
Enorme mérito y un canto a la grandeza de la sencillez.
Hablando estrictamente de 'Kokuriko-zaka Kara' estamos ante una buena película. Es más, estamos ante una muy buena película de animación, narrada con soltura y brío, aderezada con una simpática banda sonora, una enérgica puesta en escena, una atmósfera envolvente, una animación que brilla con luz propia y un guión interesante con una historia sencilla pero que tampoco necesita mucho más para que converjan los distintos elementos y resulte un cóctel sorprendentemente atractivo, en la línea de las mejores películas intimistas del estudio, dejadas de lado desde los tiempos de 'Susurros del corazón' (1995) o 'Recuerdos del ayer' (1991).
Todo ese conjunto conforma una 'Kokuriko-zaka Kara' efectiva y probablemente el film más carismático del estudio japonés desde 'El castillo ambulante' (2004) tras varias películas interesantes, con mayor o menos fortuna, pero que todas se alejaban un poco de esa sensación de clásicos "de verdad", de los que te llegan adentro. Un logro muy a tener en cuenta por esta película que sin duda recuerda inevitablemente a 'Susurros del corazón', esa obra de culto del fallecido Yoshifumi Kondô no siempre lo suficientemente valorada, de la cual el trabajo de Gôro Miyazaki toma muchas referencias, dándole sin embargo un estilo propio y toque diferencial que no deja que se quede en el simple homenaje o copia de estilos vacía que sí pudimos ver en su anterior trabajo.
La historia de 'Desde la colina de las amapolas' no es nada del otro mundo, pero ni siquiera le hace falta para transmitir sensaciones y sentimientos de una manera muy notable. Su ambientación y su falta de pretensiones juegan a su favor. Nos traslada a ese Japón de los años 60 entre casas de madera, paz, iluminaciones tenues y puertos en el horizonte. También al ambiente estudiantil de la época, lleno de vida y esperanzas, de pequeñas luchas por conseguir alzar su voz y a la vez la despreocupación de la edad y el descubrimiento en un país que en ese momento miraba al futuro con cierto optimismo y con los ilusionantes Juegos Olímpicos de Tokyo 1964 a la vuelta de la esquina.
Y con una historia que se va desenvolviendo con facilidad, con ritmo y con empatía, 'Kokuriko-zaka Kara' supone un bonito logro del Studio Ghibli, con envoltorio de película pequeña, eso que todos llaman "obra menor", pero que probablemente sea lo mejor realizado por un director en el estudio más allá de Hayao Miyazaki e Isao Takahata, solo por detrás de la imprescindible 'Susurros del corazón'.
Enorme mérito y un canto a la grandeza de la sencillez.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Sí, evidentemente se puede discutir sobre el desarrollo de la trama y sus vaivenes para hacer que el nudo tenga cierto empaque, pero yo sinceramente no creo que sea lo más importante de la película, pues al final es lo que cuenta y cómo lo cuenta lo que hace de ella un todo, un film sólido y que da la sensación de ser completo.
¿Por qué? Porque te habla con franqueza de los sentimientos de juventud, algunos tan puros como otros tan estúpidos (siempre encuadrados en su época, Japón años 60, que no es la nuestra pero de la que se puede extrapolar fácilmente). Y es el día a día, son los caminos recorridos a diario, es la lucha estudiantil por conseguir hacer oír su voz, es la búsqueda de la propia identidad y de los sentimientos el leit motiv de la historia.
Y a Hayao Miyazaki en su guión (supongo que guiado por el manga original en el que se inspira) le da por remarcarlo con una trama aparentemente central pero en el fondo simplemente aledaña al todo al que hacía referencia antes, de la historia del parentesco o no entre los protagonistas Umi y Shun, confundidos por su incipiente amor. A mí no es una trama que me molestara, porque no solo era hilo conductor para conocer un poco mejor a los protagonistas sino que todo lo que les rodea es mucho más interesante, desde lo más obvio hasta lo más sutil.
Trata temas interesantes sin hacer una condensación pesada o torpe. Lo mejor de 'Kokuriko-zaka Kara' es que todo fluye y eso dice mucho de la dirección de Gôro y también del guión de Hayao Miyazaki.
¿Por qué? Porque te habla con franqueza de los sentimientos de juventud, algunos tan puros como otros tan estúpidos (siempre encuadrados en su época, Japón años 60, que no es la nuestra pero de la que se puede extrapolar fácilmente). Y es el día a día, son los caminos recorridos a diario, es la lucha estudiantil por conseguir hacer oír su voz, es la búsqueda de la propia identidad y de los sentimientos el leit motiv de la historia.
Y a Hayao Miyazaki en su guión (supongo que guiado por el manga original en el que se inspira) le da por remarcarlo con una trama aparentemente central pero en el fondo simplemente aledaña al todo al que hacía referencia antes, de la historia del parentesco o no entre los protagonistas Umi y Shun, confundidos por su incipiente amor. A mí no es una trama que me molestara, porque no solo era hilo conductor para conocer un poco mejor a los protagonistas sino que todo lo que les rodea es mucho más interesante, desde lo más obvio hasta lo más sutil.
Trata temas interesantes sin hacer una condensación pesada o torpe. Lo mejor de 'Kokuriko-zaka Kara' es que todo fluye y eso dice mucho de la dirección de Gôro y también del guión de Hayao Miyazaki.
27 de junio de 2012
27 de junio de 2012
26 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil
Studio Ghibli sigue dándonos material para soñar incluso cuando, como en el presente caso, se ciñe a una realidad tangible y abandona los 'eco-epics' que han caracterizado a los filmes más conocidos del estudio, los dirigidos por Hayao Miyazaki. En "From Up on Poppy Hill" el genio japonés se limita escribir el guión recayendo en su hijo Goro Miyazaki el peso de la realización del largometraje. Por suerte para todos parece haber aprendido unos cuantos trucos nuevos desde su debut oficial con "Cuentos de Terramar" (2006) y lo que tenemos aquí es una película sencilla pero sólida, que nos cuenta el día a día en la vida de unos jóvenes en los años 60, con un tono pausado y la nostalgia como ingrediente determinante de la mezcla. Así, nos vemos involucrados en la interacción entre varios miembros de una familia, una pequeña protesta por parte de un grupo de estudiantes o el drama que marca la vida de los citados protagonistas y que es simbolizado, y convertido en eje, mediante un objeto inanimado pero suficientemente poético como es la imagen de una bandera ondeándose al viento, con un significado que va más allá del obvio.
"From Up on Poppy Hill" recupera los valores de producción del estudio y se acerca más a propuestas como "Only Yesterday" o "Susurros del corazón", lo que significa que los personajes son importantes y que la 'historia', per se, avanza más de fondo que en primera instancia, atrapando la rutina vital y abandonando la pirotecnia. Emocionante, gracias tanto a sus maravillosas imágenes como a su potente banda sonora de Satoshi Takebe y Aoi Teshima, se trata de uno de esos trabajos "menores" para Studio Ghibli y que en cualquier otra compañía serían una de sus cumbres. Una pieza sencilla, que encuentra precisamente en esa claridad expositiva el verdadero elemento que la diferencia de las numerosas películas de animación que se hacen en Japón anualmente, o directamente en el sector animado a nivel mundial. Imposible no emocionarse cuando llega el tercer acto, o ante ciertas revelaciones argumentales en las que los personajes se abre y comienzan a respirar, ante nosotros, con más naturalidad de la que habremos visto en actores de carne y hueso. Pura magia, puro Ghibli.
"From Up on Poppy Hill" recupera los valores de producción del estudio y se acerca más a propuestas como "Only Yesterday" o "Susurros del corazón", lo que significa que los personajes son importantes y que la 'historia', per se, avanza más de fondo que en primera instancia, atrapando la rutina vital y abandonando la pirotecnia. Emocionante, gracias tanto a sus maravillosas imágenes como a su potente banda sonora de Satoshi Takebe y Aoi Teshima, se trata de uno de esos trabajos "menores" para Studio Ghibli y que en cualquier otra compañía serían una de sus cumbres. Una pieza sencilla, que encuentra precisamente en esa claridad expositiva el verdadero elemento que la diferencia de las numerosas películas de animación que se hacen en Japón anualmente, o directamente en el sector animado a nivel mundial. Imposible no emocionarse cuando llega el tercer acto, o ante ciertas revelaciones argumentales en las que los personajes se abre y comienzan a respirar, ante nosotros, con más naturalidad de la que habremos visto en actores de carne y hueso. Pura magia, puro Ghibli.
30 de junio de 2012
30 de junio de 2012
18 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
Antes de ponerme a comentar la película, creo que conviene resaltar el mérito tremendo que tiene la labor de dirección de Goro Miyazaki, al conseguir un producto de una solidez global que no tiene nada que ver con su desastroso debut en "Cuentos de Terramar". Estoy completamente seguro de que, con esta "From Up on Poppy Hill", Goro logrará acallar muchas de las dudas que surgieron sobre su validez profesional, incluidas las mías.
Dejando de lado estas consideraciones, lo cierto es que "From Up on Poppy Hill" es una obra sencilla y de escasas pretensiones que en buena parte cumple las expectativas que se le exigen, pero que a nivel global está fuera del alcance de las obras maestras del Studio Ghibli, algunas de las cuales parten de premisas igualmente sencillas a las que logran sacar bastante más jugo.
A nivel visual no hace ni falta decir que se luce. Con unos fondos preciosos, como ya es costumbre en Ghibli, y un retrato costumbrista de un pueblo marítimo japonés de los años 60 que resulta muy entrañable. Y tiene momentos de un nivel de preciosismo impresionante, en especial me gusta la apariencia estética de los flashbacks, uno de los cuales remite al estilo de "Nausicaa en el Valle del Viento". A nivel de diseño de personajes me convence algo menos, parece como si hubiera dos niveles, el de los personajes inmediatos, mejor caracterizados, y el de los que les rodean, de rasgos más difuminados, menos reconocibles. De todas maneras, esto no tiene importancia para disfrutar la historia. La banda sonora acompaña de forma adecuada y resalta bien las emociones de la historia, aunque debo decir que no es de mis favoritas.
El gran problema de esta película viene con el guión. Frente a la solidez general tanto de los aspectos técnicos o incluso del ritmo narrativo, la historia en sí es floja y en exceso simplona, apoyándose de una forma algo torpe en numerosos clichés que hacen que no avance con naturalidad y se aproxime a lo puramente telenovelesco. Las motivaciones de los personajes no se exploran y su descripción me parece sumamente desaprovechada. Una cosa que me llama la atención en especial es la falta de intención de elaborar un retrato poliédrico de Umi, la chica protagonista. En vez de mostrar la complejidad y la convergencia de conflictos propios de su edad, parece que su papel en la historia se reduce al enamoramiento con algunos trazos no del todo conseguidos de nostalgia familiar.
Evidentemente esto no tiene por qué ser malo, simplemente es una caracterización sencilla que funciona para una trama sencilla. Pero a una película de Ghibli siempre se le tiene que exigir más, algo de esa magia del estudio que se traduce en detalles y personajes con niveles de interés más allá del básico.
Dejando de lado estas consideraciones, lo cierto es que "From Up on Poppy Hill" es una obra sencilla y de escasas pretensiones que en buena parte cumple las expectativas que se le exigen, pero que a nivel global está fuera del alcance de las obras maestras del Studio Ghibli, algunas de las cuales parten de premisas igualmente sencillas a las que logran sacar bastante más jugo.
A nivel visual no hace ni falta decir que se luce. Con unos fondos preciosos, como ya es costumbre en Ghibli, y un retrato costumbrista de un pueblo marítimo japonés de los años 60 que resulta muy entrañable. Y tiene momentos de un nivel de preciosismo impresionante, en especial me gusta la apariencia estética de los flashbacks, uno de los cuales remite al estilo de "Nausicaa en el Valle del Viento". A nivel de diseño de personajes me convence algo menos, parece como si hubiera dos niveles, el de los personajes inmediatos, mejor caracterizados, y el de los que les rodean, de rasgos más difuminados, menos reconocibles. De todas maneras, esto no tiene importancia para disfrutar la historia. La banda sonora acompaña de forma adecuada y resalta bien las emociones de la historia, aunque debo decir que no es de mis favoritas.
El gran problema de esta película viene con el guión. Frente a la solidez general tanto de los aspectos técnicos o incluso del ritmo narrativo, la historia en sí es floja y en exceso simplona, apoyándose de una forma algo torpe en numerosos clichés que hacen que no avance con naturalidad y se aproxime a lo puramente telenovelesco. Las motivaciones de los personajes no se exploran y su descripción me parece sumamente desaprovechada. Una cosa que me llama la atención en especial es la falta de intención de elaborar un retrato poliédrico de Umi, la chica protagonista. En vez de mostrar la complejidad y la convergencia de conflictos propios de su edad, parece que su papel en la historia se reduce al enamoramiento con algunos trazos no del todo conseguidos de nostalgia familiar.
Evidentemente esto no tiene por qué ser malo, simplemente es una caracterización sencilla que funciona para una trama sencilla. Pero a una película de Ghibli siempre se le tiene que exigir más, algo de esa magia del estudio que se traduce en detalles y personajes con niveles de interés más allá del básico.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
En un autor como Hayao Miyazaki, que suele cuidar los detalles y crear historias con numerosas lecturas que van más allá de la evidente (hasta el punto de que, en ocasiones, las recarga), me sorprende esta adaptación tan plana. Es posible que la raíz del problema esté en la obra original pero aún así me resulta muy decepcionante. De hecho, y aunque parezca absurdo, en esta ocasión es la labor de su hijo como director la que logra compensar las carencias del trabajo del padre, dotando al conjunto de una solidez técnica impresionante y al mismo tiempo implantando un ritmo que hace lo que puede por dignificar un guión que sencillamente no está a la altura. Pero en una obra en la que falla algo tan esencial, el resultado no puede llegar a más.
Y lo cierto es que el estudio ya ha retratado una historia parecida con mucho más éxito. Fue en 1995, con la magistral y hasta cierto punto maltratada "Susurros del corazón", una obra con una labor introspectiva brillante y que lograba, a pesar de basarse en una premisa parecida, retratar a su protagonista de una forma mucho más completa, en una trama que elaboraba sus inquietudes adolescentes intentando evitar una narración simplona y encorsetada. En aquella ocasión, fue también Hayao quien se puso al mando del guión, y lo cierto es que esa coincidencia hace aún más difícil de explicar el caso de esta cinta.
En esta ocasión, la historia de amor sobre la que gira la película es creíble en realidad, pero también demasiado fría. Adolece de una estructura muy tópica, sobre todo en su planteamiento, que hace que no resulte apenas emocionante. El giro argumental sobre la paternidad de Shun me parece un recurso de telenovela cutre con una resolución muy predecible, pero lo cierto es que tiene un efecto bastante positivo, generando una serie de escenas en las que se dejan ver sus dudas al tratarse e intentar guardar las distancias, y que dan mayor interés a su relación.
En cuanto a la familia de Umi, me parece una idea desaprovechada, sin más. Los personajes que viven con ella no están apenas explorados; esto hace que la vida familiar de la protagonista y el efecto que tiene en ella no se perciban con fuerza en su retrato a lo largo de la trama; de hecho, y aunque como idea es sugerente, creo que la tragedia de la muerte de su padre está planteada a un nivel tan básico que es casi prescindible.
Varios de mis momentos favoritos, de hecho, pertenecen a la trama de la casa de clubes, que tal vez por tener menos exigencias a nivel de caracterización me parece más simpática y lograda (aunque tiene momentos de un humor un poco tonto, sobre todo en la primera exploración que hacen Umi y su hermana del lugar), y en ocasiones es lo que mantiene a flote la obra.
Así, "From Up on Poppy Hill", siendo un muy prometedor signo para el desarrollo de la carrera como director de Goro Miyazaki, en el contexto de Ghibli es una obra claramente menor, cuya magia se reduce prácticamente a la belleza visual de sus imágenes.
Y lo cierto es que el estudio ya ha retratado una historia parecida con mucho más éxito. Fue en 1995, con la magistral y hasta cierto punto maltratada "Susurros del corazón", una obra con una labor introspectiva brillante y que lograba, a pesar de basarse en una premisa parecida, retratar a su protagonista de una forma mucho más completa, en una trama que elaboraba sus inquietudes adolescentes intentando evitar una narración simplona y encorsetada. En aquella ocasión, fue también Hayao quien se puso al mando del guión, y lo cierto es que esa coincidencia hace aún más difícil de explicar el caso de esta cinta.
En esta ocasión, la historia de amor sobre la que gira la película es creíble en realidad, pero también demasiado fría. Adolece de una estructura muy tópica, sobre todo en su planteamiento, que hace que no resulte apenas emocionante. El giro argumental sobre la paternidad de Shun me parece un recurso de telenovela cutre con una resolución muy predecible, pero lo cierto es que tiene un efecto bastante positivo, generando una serie de escenas en las que se dejan ver sus dudas al tratarse e intentar guardar las distancias, y que dan mayor interés a su relación.
En cuanto a la familia de Umi, me parece una idea desaprovechada, sin más. Los personajes que viven con ella no están apenas explorados; esto hace que la vida familiar de la protagonista y el efecto que tiene en ella no se perciban con fuerza en su retrato a lo largo de la trama; de hecho, y aunque como idea es sugerente, creo que la tragedia de la muerte de su padre está planteada a un nivel tan básico que es casi prescindible.
Varios de mis momentos favoritos, de hecho, pertenecen a la trama de la casa de clubes, que tal vez por tener menos exigencias a nivel de caracterización me parece más simpática y lograda (aunque tiene momentos de un humor un poco tonto, sobre todo en la primera exploración que hacen Umi y su hermana del lugar), y en ocasiones es lo que mantiene a flote la obra.
Así, "From Up on Poppy Hill", siendo un muy prometedor signo para el desarrollo de la carrera como director de Goro Miyazaki, en el contexto de Ghibli es una obra claramente menor, cuya magia se reduce prácticamente a la belleza visual de sus imágenes.
21 de abril de 2020
21 de abril de 2020
7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es de esas películas que te reconforta verlas de lo bonitas que son. Da igual lo que se este mostrando en pantalla, pero logran mostrarlo con encanto. Es cierto que la fantasía llama más a los ojos y no tiene límites, que la vida cotidiana si tiene presentes, pero a pesar de que lo que nos está mostrando, solo sea el día a día de un año tan alejado como es 1963, me sigue impresionando como lo muestra. No sé si será su diseño de personajes, la gran cantidad de detalles, los colores, o el conjunto de aciertos de cada uno de sus elementos que crean una animación que alcanza la perfección. Poder viajar al pasado de Japón de la mano del Studio Ghibli es un honor.
Después de toda este peloteo justificado, para mí el único pero que le puedo sacar a la película y puede que un fallo que tiene gran parte de las películas del estudio es el argumento. Es cierto que te presentan a los personajes, se muestra un conflicto, y se resuelve. Pero es que el conflicto que se nos plantea me parece un poco extraño para una historia escolar. Además, no es lo suficiente llamativo para atraparte. Si recomiendo esta película sería para disfrutar de su animación no por la historia que nos cuenta.
Después de toda este peloteo justificado, para mí el único pero que le puedo sacar a la película y puede que un fallo que tiene gran parte de las películas del estudio es el argumento. Es cierto que te presentan a los personajes, se muestra un conflicto, y se resuelve. Pero es que el conflicto que se nos plantea me parece un poco extraño para una historia escolar. Además, no es lo suficiente llamativo para atraparte. Si recomiendo esta película sería para disfrutar de su animación no por la historia que nos cuenta.
3 de julio de 2020
3 de julio de 2020
7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Comprendo que esta película tenga una puntuación relativamente baja en la valoración general. No es una película de animación basada en acción trepidante o con personajes complejos. La verdad es que la trama es muy sencilla y se resuelve de un modo casi anticlimácico. A su favor tiene, como en casi todas las películas del estudio Ghibli, una animación preciosa y una atención a los detalles que hace que su visionado sea muy disfrutable.
Quizás el problema es que ya no estamos acostumbrados a historias "de ambiente" (en Occidente siempre han sido menos populares que en Oriente), relatos en los que es tan importante o más la ambientación, la sensación que te produce el entorno que la propia historia. En ese sentido, la película es excelente porque te traslada a un momento en el que Japón estaba dejando atrás las cicatrices de la segunda guerra mundial y la posguerra y se encaminaba hacia la sociedad tecnológica que ahora es.
Y eso mismo, ese momento de transición, entre un pasado que ha dejado cicatrices y del que uno puede tener la tentación de olvidar para seguir adelante y un futuro incierto pero lleno de posibilidades, se manifiesta en tres diferentes niveles en la película, casi como en un juego de espejos y me parece raro que no se hable más de esos paralelismos. Yo lo haré un poco en la zona destripe.
Sin embargo, hay que reconocer que la película podría haber sido un poco (sólo un poco) más ambiciosa en su argumento o trama. No me parece un fallo grave, porque ayuda a que la historia se vea más real. La resolución natural refuerza esa sensación de realidad y no de culebrón o historia hecha para impactar. A cambio, hay algún alivio cómico casi caricaturesco que iría en contra de esa naturalidad pero es típica del estilo japonés, por lo que no es sorprendente.
Sabiendo que no vas a ver una historia apasionante, sino relajada y donde casi lo más importante está en los detalles, es una película disfrutable y muy agradable de ver, que dejará un buen poso.
Quizás el problema es que ya no estamos acostumbrados a historias "de ambiente" (en Occidente siempre han sido menos populares que en Oriente), relatos en los que es tan importante o más la ambientación, la sensación que te produce el entorno que la propia historia. En ese sentido, la película es excelente porque te traslada a un momento en el que Japón estaba dejando atrás las cicatrices de la segunda guerra mundial y la posguerra y se encaminaba hacia la sociedad tecnológica que ahora es.
Y eso mismo, ese momento de transición, entre un pasado que ha dejado cicatrices y del que uno puede tener la tentación de olvidar para seguir adelante y un futuro incierto pero lleno de posibilidades, se manifiesta en tres diferentes niveles en la película, casi como en un juego de espejos y me parece raro que no se hable más de esos paralelismos. Yo lo haré un poco en la zona destripe.
Sin embargo, hay que reconocer que la película podría haber sido un poco (sólo un poco) más ambiciosa en su argumento o trama. No me parece un fallo grave, porque ayuda a que la historia se vea más real. La resolución natural refuerza esa sensación de realidad y no de culebrón o historia hecha para impactar. A cambio, hay algún alivio cómico casi caricaturesco que iría en contra de esa naturalidad pero es típica del estilo japonés, por lo que no es sorprendente.
Sabiendo que no vas a ver una historia apasionante, sino relajada y donde casi lo más importante está en los detalles, es una película disfrutable y muy agradable de ver, que dejará un buen poso.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Los tres niveles que hay en la película son:
-La historia de Umi y Kazama, la pareja de adolescentes que se conocen y van desarrollando una relación entre ambos de un modo muy natural. Sin embargo, al mismo tiempo, ambos tienen algo en su pasado que los ata e impide que avancen.
-La historia del "Barrio Latino", un edificio que aloja las diferentes asociaciones estudiantiles del instituto de secundaria al que los protagonistas van. Es un edificio con una gran historia pero que se encuentra en su momento más bajo y pesa sobre él la amenaza del derribo para dar paso a algo más moderno.
-La propia historia de Japón en un año, 1963, justo antes de sus primeros juegos olímpicos, donde se mostró como un país renovado, en acelerado proceso de modernización. En ese momento, todavía estaba decidiéndose qué elementos de su pasado conservaría Japón y cuáles abandonaría.
El nivel de Japón apenas está indicado con algún detalle aquí y allá, mientras que los otros dos se entrelazan durante toda la cinta. Pero si analizamos mínimamente las tramas, la historia es muy parecida en los tres niveles y la resolución también es la misma. Hay que arreglar el pasado, no olvidarlo ni destruirlo, porque nos servirá para avanzar mejor hacia el futuro.
-La historia de Umi y Kazama, la pareja de adolescentes que se conocen y van desarrollando una relación entre ambos de un modo muy natural. Sin embargo, al mismo tiempo, ambos tienen algo en su pasado que los ata e impide que avancen.
-La historia del "Barrio Latino", un edificio que aloja las diferentes asociaciones estudiantiles del instituto de secundaria al que los protagonistas van. Es un edificio con una gran historia pero que se encuentra en su momento más bajo y pesa sobre él la amenaza del derribo para dar paso a algo más moderno.
-La propia historia de Japón en un año, 1963, justo antes de sus primeros juegos olímpicos, donde se mostró como un país renovado, en acelerado proceso de modernización. En ese momento, todavía estaba decidiéndose qué elementos de su pasado conservaría Japón y cuáles abandonaría.
El nivel de Japón apenas está indicado con algún detalle aquí y allá, mientras que los otros dos se entrelazan durante toda la cinta. Pero si analizamos mínimamente las tramas, la historia es muy parecida en los tres niveles y la resolución también es la misma. Hay que arreglar el pasado, no olvidarlo ni destruirlo, porque nos servirá para avanzar mejor hacia el futuro.
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