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Voto de javieritos:
10

Voto de javieritos:
10
7.0
14,131
Thriller. Drama. Intriga
En un instituto, el último día de clase, una profesora se despide de sus alumnos y, además de anunciarles que deja la escuela, les confiesa que su hija de cuatro años que, aparentemente, murió ahogada en la piscina de la escuela, fue en realidad asesinada por dos estudiantes de esa misma clase. También les hace saber que ya ha puesto en marcha su venganza contra ellos. (FILMAFFINITY)
10 de marzo de 2011
10 de marzo de 2011
20 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil
Desconcertado acabo de ver una película a la que no sé por qué me resistía.
Desconcertado porque es un compendio de maravillas y decepciones.
Y aún así le doy un diez porque no creo que merezca menos. Porque contando con lo que para mí son cagadas tremendas me parece difícil, si no imposible, de repetir.
El director realiza un videoclip de hora y tres cuartos para contarnos lo que otro habría contado en cuatro horas, con mucha más pompa y salidas de tono pero mucha menos personalidad.
La historia de la venganza de una madre tras el asesinato de su hija, de las frustrantes vidas sesgadas de dos psicópatas de trece años, de un sistema educativo y moral en declive, de una madre-espléndida, insuperable,ufff-que se rinde ante el fracaso genético y de otra que desaparece a la primera de cambio dotando al cachorrillo abandonado de un complejo de Edipo sociópata, está acompañada y contada mediante repetitivos planos de nubes que van y vienen, reflejos en un espejo de vigilancia y cámaras lentas a las que uno puede dedicar una tesis doctoral tratando de dar sentido y una cansinísima banda sonora de hora y media.
Es evidente que un genio a la altura del director decide hacerlo y contarlo así voluntariamente, uno no sabe por qué ni hasta qué punto acierta o se equivoca, pero desde luego personaliza una forma de hacer cine barroca y extraña que marea, cansa, hipnotiza y apabulla y que sólo podría venir del cine nipón, estupendo a veces y regular otras tantas.
En este caso y en mi modesta opinión, para firmar la mejor cinta oriental de los últimos años.
Lo mejor: La madre de Nao. Que en ni un solo minuto renuncie a su carácter propio y único, aún a sabiendas de lo criticable del mismo.
Lo peor: Nos da una de cal y una de arena y justo en el momento en que la carne se pone de gallina y el corazón se encoje, el desaliento desaparece por obra de magia con una de esas "genialidades" de ese carácter propio y único que menciono. Por algo será.
Desde ya, Nakashimaniano perdido.
Desconcertado porque es un compendio de maravillas y decepciones.
Y aún así le doy un diez porque no creo que merezca menos. Porque contando con lo que para mí son cagadas tremendas me parece difícil, si no imposible, de repetir.
El director realiza un videoclip de hora y tres cuartos para contarnos lo que otro habría contado en cuatro horas, con mucha más pompa y salidas de tono pero mucha menos personalidad.
La historia de la venganza de una madre tras el asesinato de su hija, de las frustrantes vidas sesgadas de dos psicópatas de trece años, de un sistema educativo y moral en declive, de una madre-espléndida, insuperable,ufff-que se rinde ante el fracaso genético y de otra que desaparece a la primera de cambio dotando al cachorrillo abandonado de un complejo de Edipo sociópata, está acompañada y contada mediante repetitivos planos de nubes que van y vienen, reflejos en un espejo de vigilancia y cámaras lentas a las que uno puede dedicar una tesis doctoral tratando de dar sentido y una cansinísima banda sonora de hora y media.
Es evidente que un genio a la altura del director decide hacerlo y contarlo así voluntariamente, uno no sabe por qué ni hasta qué punto acierta o se equivoca, pero desde luego personaliza una forma de hacer cine barroca y extraña que marea, cansa, hipnotiza y apabulla y que sólo podría venir del cine nipón, estupendo a veces y regular otras tantas.
En este caso y en mi modesta opinión, para firmar la mejor cinta oriental de los últimos años.
Lo mejor: La madre de Nao. Que en ni un solo minuto renuncie a su carácter propio y único, aún a sabiendas de lo criticable del mismo.
Lo peor: Nos da una de cal y una de arena y justo en el momento en que la carne se pone de gallina y el corazón se encoje, el desaliento desaparece por obra de magia con una de esas "genialidades" de ese carácter propio y único que menciono. Por algo será.
Desde ya, Nakashimaniano perdido.