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El rehén (Beirut)

Thriller. Acción. Intriga Mason Skiles (Jon Hamm) era un relevante diplomáticos de Estados Unidos que abandonó el Líbano en la década de los 70 tras un trágico incidente. Diez años más tarde, la CIA lo llama de vuelta a un Beirut devastado por la guerra con una misión que sólo él puede cumplir. Mientras tanto, una agente de la CIA (Rosamund Pike) que trabaja encubierta en la embajada estadounidense tiene la tarea de mantener a Skiles con vida y asegurar que la ... [+]
Críticas 28
Críticas ordenadas por utilidad
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6
20 de junio de 2018
22 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
La historia se inscribe en la misma línea de Syriana y Munich, aunque sin la tensión propia del género que caracterizó a aquellos dos films. Las actuaciones de los personajes principales (encarnados por John Hamm, Rosamund Pike e Idir Chender) son sólidas.
En mi opinión, lo más loable del film son la fotografía, la dirección de arte y el relato histórico, que lo posicionan como un thriller digno de ver.
El diálogo inicial sobre la situación geopolítica del Líbano, previa a la guerra civil, es de antología.
7
13 de agosto de 2018
14 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
La acción del film tiene un contexto social e histórico puntual conocido seguramente por muchos de los lectores de estas líneas. Estamos la trama comienza en el periodo previo de la Guerra del Líbano hasta 1982, cuando Israel invade el sur libanés con el objetivo de echar a las guerrillas de la OLP a las órdenes del Yasir Arafat. Esto viene al caso decirlo, no sólo para encuadrar la historia, sino para evidenciar cómo la enredada situación puede es un motivo de inspiración para crear relatos complejos sobre maquinaciones, alianzas, enfrentamientos y estrategias geopolíticas por esa lucha de décadas entre países del oriente mediterráneo y aliados, por hacerse con el poder en esa parte del mundo. En la base siempre ha habido tanto cuestiones religiosas como intereses económicos muy vinculados al petróleo y a la venta de armas.

Goza la película de una compacta dirección de Brad Anderson junto a un guion en general aceptable que Tony Gilroy ya tenía escrito antes de llevar al cine éxitos suyos como los cuatro Bourne(s), Rogue One, Michael Clayton o Nightcrawler; la cosa tuvo su punto de partida cuando Gilroy conoció a un ex agente de la CIA destinado en Líbano, basando la trama en el secuestro del jefe de la oficina de la CIA William Buckley en Beirut en 1984. Este es origen del libreto, una historia ficticia bien trabajada y con unos diálogos excelentes, como el diálogo inicial sobre la situación geopolítica del Líbano, previa a la guerra civil, que es de antología.

Buena puesta en escena, interesante música de John Debney y una fotografía de Björn Charpentier muy acorde con la trama oscura y densa.

En el reparto tenemos ese rostro atemporal de Jon Hamm que parece haber encontrado al fin un papel a su medida, junto a la espléndida presencia de Rosamund Pike. Acompaña un reparto excelente con nombres como Dean Norris (muy bien) o Shea Whigham (estupendo), entre otros.

Cualquiera que vea la cinta se dará cuenta de que Anderson-Gilroy ponen el foco de atención en los personajes, subrayando el perfil psicológico de los mismos (personajes heridos, acabados, deshabitados). Como telón de fondo el complejo mundo de lo político y lo bélico en que se ven involucrados. El director se luce y mucho en algunas escenas de acción y en la reconstrucción del Beirut de postguerra.

Como thriller está bien logrado, hay intensidad, tensión, intriga, un protagonista-Hamm que se hace con el público y una preciosa Pike que llega a ser como el ángel guardián del primero. De esta guisa, con un aire evidente a lo John le Carré, la película va recorriendo sus 109 minutos con seguridad y rigor por un camino que no es nuevo, pero que resulta interesante para el espectador.

Esto no es Ethan Hunt o Jason Bourne; al contrario, el personaje principal encarnado por Hamm es más bien un tipo depresivo, bebedor y “está más impregnado de la prosa del antihéroe” (Oti Rodríguez). Esto no quita para que el clima del film se tensione y mucho y que a la vez se ofrezca una explicación ajustada de los conflictos y el enfrentamiento entre los servicios de inteligencia, junto a los factores políticos y religiosos concurrentes. Además, no es difícil de seguir, o sea, es comprensible para el público en general (aunque algunos digan que no).

Considero esta película un importante recordatorio para los más jóvenes, de lo que fue aquella loca guerra del Líbano pues, como dice su director Hamm: “El cine se ha olvidado de los acontecimientos políticos importantes”. Y no creo que nadie dude que, en una medida importante, en lo tocante al eterno conflicto en Oriente Medio, de aquellos polvos, vengan estos lodos. De manera que aunque ficción –no tanta- yo aconsejo el visionado de esta película.
6
2 de julio de 2018
12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
El guión de "El Rehén" lo tenía escrito Tony Gilroy antes de llevar al cine otros éxitos suyos como las cuatro partes de Bourne, Rogue One, Michael Clayton o Nightcrawler cuando conoció a un ex agente de la cia destinado en Líbano. Entonces basándose el secuestro del jefe de la oficina de la CIA William Buckley en Beirut en 1984 desarrolló una historia ficticia.

El director de "El maquinista" Brad Anderson se hizo cargo del proyecto ya que los productores después del rotundo éxito de "Argo" en 2012 que incluso llegó a ganar el Oscar desempolvaron el guión y dieron luz verde a la película. Anderson se inspiró en la atmósfera de la película de Peter Weir "El año que vivimos peligrosamente" que aunque la acción ocurría en Indonesia era el mismo año 1982.

Rodada enteramente en Marruecos (Tánger) está protagonizada por Jon Hamm (Mad Men) y Rosamund Pike. Resulta un thriller algo complejo de entender, me ocurre lo mismo con las películas basadas en novelas de John Le Carré, ya que los personajes resultan confusos y engañosos para el espectador.

Convence a ratos la historia y tiene bastante suspense pero poca acción por lo que el ritmo se ve un poco afectado, resultado una película de espías bastante convencional.
Destino Arrakis.com
5
17 de julio de 2018
17 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
Año 1972. Un bienintencionado diplomático estadounidense es víctima de un atentado y el resultado final es el secuestro de su hijo adoptivo, de origen musulmán, y la muerte de su mujer en el fuego cruzado.
En esta trama, que abarca el periodo previo de la Guerra del Líbano hasta 1982, se dan cita todos los actores (OLP, Israel, Milicias Cristianas, Siria, CIA, etc…). El escenario se completa con espías, confidentes, agregados culturales, rehenes, pero… y aquí está el problema, con una falta total de contexto. Todas las partes cometen abusos, todos son responsables en mayor o menor medida del desastre, pero en ningún momento se explica, ni por asomo, las causas del conflicto.
Está claro que a hora de hacer una película se tiene que obviar parte de la información, se necesita cierta capacidad de síntesis, pero lo que no se debe (al menos en mi opinión) es mostrar las consecuencias de una guerra sin ninguna referencia al origen del conflicto. Como modelo de películas que no eluden estos aspectos están Missing (Costa-Gavras), Syriana (Stephen Gaghan), La guerra de Charlie Wilson (Mike Nichols) o La vida de los otros (Florian Henckel von Donnersmarck) por ejemplo, cuyos argumentos parten de problemas individuales para describir una realidad.
Por otra parte, la película está bien hecha y entretiene, aunque, bajo mi punto de vista, va perdiendo fuerza conforme se aproxima el desenlace.
El título de la crítica tiene su razón de ser en el apartado Spoiler.
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spoiler:
El final es una vergüenza. Ronald Reagan, en una imagen de archivo, declarando su intención de pacificar la zona. Las malas prácticas de los agentes de la CIA son producto de algunas “manzanas podridas”. Conclusión: la intervención de los Estados Unidos en el Líbano fue, pura y exclusivamente, con la intención de mediar entre las partes.
5
16 de octubre de 2019
8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Mason Skiles es un diplomático que tras ciertos avatares debe regresar a un Libano arrasado por la guerra.
Durante un largo tramo no sabes que sucede, ni cuales son las autenticas intenciones de quienes han solicitado su regreso. Mantiene el interés, aunque la confusión domina los tiempos.

Jon Hamm muestra su calidad como actor, a través de esa versatilidad que ya se adivinaba a lo largo de otros trabajos de menor calado. El Rehen parece hecha para él; una historia bien elaborada aunque farragosa.
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