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Voto de Danivtar:
3

Voto de Danivtar:
3
7.0
17,001
Drama. Thriller. Intriga
Tras la inesperada muerte del Sumo Pontífice, el cardenal Lawrence es designado como responsable para liderar uno de los rituales más secretos y antiguos del mundo: la elección de un nuevo Papa. Cuando los líderes más poderosos de la Iglesia Católica se reúnen en los salones del Vaticano, Lawrence se ve atrapado dentro de una compleja conspiración a la vez que descubre un secreto que podría sacudir los cimientos de la Iglesia. (FILMAFFINITY) [+]
26 de abril de 2025
26 de abril de 2025
1 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ya son muchos más años de los que me gusta contar aquellos en los cuales no he podido "rescatar" una película, quiero decir con ello atesorarla, dejarla archivada para posteriores visionados. Que éste es para mí en el fondo el criterio que determina si una película es buena o no. No es asunto menor. Caigo en la cuenta de hasta qué punto el cine me ha acompañado toda la vida, casi sin solución de continuidad, al menos hasta hace esa cantidad de años que decía, que no son tantos al fin y al cabo, pero se sienten demasiados y, lo que es más, llegan a preocupar de la misma manera que un síntoma recurrente nos hace pensar en alguna enfermedad en ciernes.
El síntoma en el caso del cine es bien sencillo, película tras película que son de consumir y olvidar, de visionar y descartar. Poco dejan más allá de, en el mejor de los casos, unas horas de soso pasatiempo. Será que para mí el cine siempre ha sido mucho más que eso, desde esa noche -lejana ya- de arrobo y asombro cuando mi madre me sacó sigilosamente de la cama y me llevó con ella a ver Jasón y los Argonautas. Casi seis décadas transcurridas no han logrado mitigar ese recuerdo y sus gratas sensaciones. Resulta entonces que para mí el cine tiene que ser algo de ese nivel, o no es nada en absoluto. Y últimamente no he logrado dar con estrellas, todos son fuegos fatuos.
'Cónclave', para entrar de una vez en tema, es de esos productos adocenados que pronto se olvidan, como una conversación aburrida o una reunión rutinaria. No por sus formas, por su esmerada factura (esas cosas que me traen a la mente la frase 'Tanto para tan poco'). De hecho es admirable en ese sentido. Recordaré si acaso la meritoria labor de Ralph Fiennes. Pero si todo ese atrezzo y derroche de talento interpretativo está puesto al servicio de un cuento más bien chabacano, la cosa queda al final en aguas de borraja. No vi nada enjundioso en el sentido de contenido o mensaje, nada revelatorio, nada informativo. El argumento combina elementos convenientes a la suerte comercial del producto, pero superficiales: de hecho creo que a nadie o a muy pocos les satisfizo la historia en su conjunto y sobre todo en su final. Hay intriga que se resuelve en una suerte de cluedo cardenalicio, el cual consume el grueso de un guión muy pobre generando una suerte de entretenimiento detectivesco al costo de mediocridad.
Los candidatos al papado son caracteres sin interés y escaso desarrollo (incluso el personaje de Fiennes), cuando no absurdos como el de corte ultraconservador, un tipo inverosímil con un discurso que hubiera encajado mejor en un caballero templario. Espero que el cónclave que tendremos en el mundo real en pocos días sea bien distinto. Y que tenga un mejor final, que en este punto el film desbarranca tragicómicamente (1), abriendo de modo ruinoso un debate donde el sesgo ideológico, la transexualidad y las malformaciones físicas se confunden en un batiburrillo infernal. Si las películas que tanto estoy echando de menos me dejan típicamente con alguna a veces embarazosa lágrima en los ojos, ésta en cambio me embargó una espontánea y sincera hilaridad. Y así las cosas no van.
El síntoma en el caso del cine es bien sencillo, película tras película que son de consumir y olvidar, de visionar y descartar. Poco dejan más allá de, en el mejor de los casos, unas horas de soso pasatiempo. Será que para mí el cine siempre ha sido mucho más que eso, desde esa noche -lejana ya- de arrobo y asombro cuando mi madre me sacó sigilosamente de la cama y me llevó con ella a ver Jasón y los Argonautas. Casi seis décadas transcurridas no han logrado mitigar ese recuerdo y sus gratas sensaciones. Resulta entonces que para mí el cine tiene que ser algo de ese nivel, o no es nada en absoluto. Y últimamente no he logrado dar con estrellas, todos son fuegos fatuos.
'Cónclave', para entrar de una vez en tema, es de esos productos adocenados que pronto se olvidan, como una conversación aburrida o una reunión rutinaria. No por sus formas, por su esmerada factura (esas cosas que me traen a la mente la frase 'Tanto para tan poco'). De hecho es admirable en ese sentido. Recordaré si acaso la meritoria labor de Ralph Fiennes. Pero si todo ese atrezzo y derroche de talento interpretativo está puesto al servicio de un cuento más bien chabacano, la cosa queda al final en aguas de borraja. No vi nada enjundioso en el sentido de contenido o mensaje, nada revelatorio, nada informativo. El argumento combina elementos convenientes a la suerte comercial del producto, pero superficiales: de hecho creo que a nadie o a muy pocos les satisfizo la historia en su conjunto y sobre todo en su final. Hay intriga que se resuelve en una suerte de cluedo cardenalicio, el cual consume el grueso de un guión muy pobre generando una suerte de entretenimiento detectivesco al costo de mediocridad.
Los candidatos al papado son caracteres sin interés y escaso desarrollo (incluso el personaje de Fiennes), cuando no absurdos como el de corte ultraconservador, un tipo inverosímil con un discurso que hubiera encajado mejor en un caballero templario. Espero que el cónclave que tendremos en el mundo real en pocos días sea bien distinto. Y que tenga un mejor final, que en este punto el film desbarranca tragicómicamente (1), abriendo de modo ruinoso un debate donde el sesgo ideológico, la transexualidad y las malformaciones físicas se confunden en un batiburrillo infernal. Si las películas que tanto estoy echando de menos me dejan típicamente con alguna a veces embarazosa lágrima en los ojos, ésta en cambio me embargó una espontánea y sincera hilaridad. Y así las cosas no van.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
(1) La elección del Papa resultó en un tipo del que se puede decir que tiene los ovarios bien puestos.